Facebook  Twitter  YouTube  Google+
VidaRelig 2
VidaRelig 3
VidaRelig 4
VidaRelig 1
Compartir en Twitter

La Asamblea General de la Unión de Superiores Generales (USG) de los Institutos Religiosos masculinos que se realizaba en mayo de 2016 se dedicó a la reflexión sobre la renovación de la vida consagrada.

El tema de la asamblea fue la “Profecía Radical”, una formulación que refleja la declaración del Papa Francisco en su reunión con los Superiores Generales en 2013. El P. Saverio Cannistra, Superior General de los Carmelitas. Basándose en estudios
de los documentos recientes de la Iglesia, hizo una profunda reflexión sobre la historia de cómo la profecía se convirtió en el núcleo de la vida religiosa.

La profecía debe definir la identidad de la vida consagrada. Los religiosos son los que están llamados a seguir a Jesús de una manera profética. No significa que la dimensión profética en el seguimiento de Jesús sea algo único de la vida consagrada. A través del bautismo, todos los cristianos participan en el rol profético del Señor (LG 12). Lo que es único para la vida consagrada es su profecía particular.

Como todos los demás, la vida consagrada es una forma de seguir a Jesús con un mensaje profético especial. Encontrar esta profecía en particular significa volver al significado de la vida consagrada y contextualizarla, porque los profetas son las voces de Dios para una situación única. Mirando las figuras proféticas de la Biblia podemos encontrar tres dimensiones que son importantes y relevantes para la vida religiosa.

En primer lugar: La dimensión proclamatoria-correctiva de la profecía

Los profetas están llamados a confrontar la forma en que la gente piensa, juzga y actúa, con la forma de Dios. A través de la proclamación de lo que Dios quiere de su pueblo, los profetas piden corrección y conversión de la manera en que la gente se comporta.

En cierto sentido, los profetas son impredecibles y necesarios para la provocación de Dios. Con sus debilidades, y a pesar de ellas, los profetas les llaman la atención a los poderosos, que se aprovechan de lo que poseen sin importarles el costo que eso supone para sus semejantes y para el medio ambiente. Animan a los indefensos a ponerse en pie para luchar contra el sentimiento de ser completamente inútiles y no tener ningún derecho. Por lo tanto, los profetas piden la conversión de ambos lados, para que todos trabajen juntos en la edificación de una sociedad justa y pacífica.

Esta dimensión de la profecía subraya que la vida consagrada es en primer lugar y ante todo una iniciativa de Dios para su pueblo y su creación. La profecía de la vida consagrada es promover valores alternativos al mundo actual. La visión divina de la comunión, la solidaridad y el compartir es un ideal con el cual debemos siempre medirnos a nosotros mismos e invitar a los otros a transformar sus vidas. Esta es la manera de responder al pedido de Jesús de vivir de manera diferente a lo que se ha vuelto habitual en el espíritu mundano: Buscar el propio interés a toda costa, menospreciar a los otros por ser diferentes y abusar de las debilidades de los demás. (Mt 5, 17-48).

La vida consagrada, marcada por la profesión de los votos, es la forma que Dios ha creado para demostrar que el mismo se comunica y se entrega en la creación. La historia de las congregaciones religiosas muestra que la iniciativa tomada por sus fundadores y fundadoras es una especie de “terapia de choque del Espíritu Santo” para la Iglesia (J.B. Metz). Y la profesión de votos es una “terapia espiritual” para la  humanidad (Vita Consecrata / VC87).

En esta línea, la llamada del Papa Francisco a despertar al mundo no significa necesariamente que la vida consagrada separe a los religiosos del resto del mundo y les permita considerarse mejores que los demás. La vida consagrada es un servicio al mundo para mantener vivo el ideal, para evitar que la humanidad este totalmente dirigida por el cálculo económico y el control político. Sin esta dimensión proclamatoria-correctiva de la profecía, la vida religiosa consagrada perdería su misión.

En segundo lugar: La dimensión dialógico-interpretativa de la profecía

La dimensión dialógico- interpretativa de la profecía nos permite ver el contexto presente y ser capaces de captar lo que Dios quiere decirnos. Los profetas están cerca de la gente, sienten los latidos del corazón de la época, y están abiertos a buscar la voluntad de Dios en medio de lo que sucede. Enfatiza el papel de los profetas de escuchar atentamente la voluntad de Dios en el mundo y discernir los signos de los tiempos a la luz de la palabra de Dios.

Los profetas no solo sirven como canales para llevar la voz de Dios al pueblo, sino también para poner delante de Dios la situación del pueblo: Los gritos de los oprimidos, la desesperación de los sufrientes y la alegría de los fieles. Los votos de la vida consagrada deben hacernos sensibles a la historia, a la sociedad y a una apertura radical a la palabra de Dios. Lo que se pide aquí es la interpretación profética de los signos de los tiempos basada en los cambios históricos, políticos y culturales que tienen lugar a nuestro alrededor. Denunciando lo que es contrario al plan de Dios, los religiosos deben explorar nuevas formas de aplicar el Evangelio en la historia (VC 73).

Esta interpretación de los signos de los tiempos solo puede hacerse en el espíritu del dialogo. En el dialogo buscamos la voluntad de Dios en medio de lo que está  sucediendo en el mundo y en la historia. Como consagrados debemos promover la conciencia de que todas las vidas y toda la creación son sacramentos del Espíritu Santo. Como personas que dedicamos nuestra vida a esta llamada, nos convertimos en el recordatorio continuo para la Iglesia de que su servicio fundamental es promover la vida y el cuidado del medio ambiente.

En tercer lugar: La dimensión escatológica-receptiva de la profecía

La dimensión escatológica-receptiva de la profecía pone el acento en la supremacía de Dios como el único que puede dar cumplimiento a sus promesas. Los profetas proclaman lo que Dios suena para la humanidad y para toda la creación. La fuerza de los  profetas es la palabra del Señor, y su pobreza es no tener los medios necesarios para llevar a cabo lo que anhelan.

La vida religiosa consagrada es una vida en expectación basada en la promesa dada en Jesucristo, una comunión de todos, que pone fin a nuestro peregrinar por el mundo. La vida religiosa consagrada es una forma de ser pobre de Espíritu, porque no tiene  todas las respuestas a las preguntas y los problemas que surgen en el mundo. La relevancia escatológica de la vida consagrada es un signo de la venida del Reino de Dios. Esto no es solo una espera pasiva y no comprometida, porque la venida de Jesús se convierte en el momento cualitativo para la presencia de la promesa.

El Reino de Dios es la fuente de inspiración para que trabajemos por una sociedad humana, justa y pacífica, poniendo primero al último y cuidando el medio ambiente con responsabilidad. La esperanza de una nueva creación hace que los religiosos se abran para aceptar el mundo en su fragilidad, aceptando su propia fragilidad y debilidad, y aceptando también las de los demás. Esta dimensión impide que la vida religiosa consagrada caiga en el activismo. Viviendo a la expectativa de la venida del Señor, los religiosos están llamados a estar vigilantes y a estar abiertos a los cambios.

La vida consagrada solo puede mantener la profecía en su dimensión si permanece abierta a la profecía misma. Esto significa que debe haber un espacio para que los que están en la vida consagrada sean creativos, piensen y actúen fuera de lo común, y estén dispuestos a tomar nuevas iniciativas. Sin espíritu aventurero no se puede notar ninguna profecía y la vida consagrada también se desvía de su forma profética de seguir a Jesús. Esto supone grandes tareas para la formación y el liderazgo de la vida consagrada: Cultivar el espíritu de aventurarse con audacia y al mismo tiempo mantener la tradición de la institución; animar a las personas a ser diferentes y también estar abiertos a los demás.

P. Heinz Kulüke y el Equipo de Liderazgo

Publicado en el boletín “Arnoldus Nota” – Febr. 2017

 

Otras Notas

  • 1
  • 2
  • 3
  • 4
  • 5
  • 6
  • 7
  • 8
  • 9
  • 10
  • 11
  • 12
  • 13
  • 14
  • 15
  • 16
  • 17
  • 18
  • 19
  • 20
  • 21
  • 22
  • 23
  • 24
  • 25
  • 26
  • 27
  • 28

La SVD en Dialogo – Tema del XVIII Capitulo General SVD

El Amor de Cristo nos apremia!  Arraigados en la Palabra y Comprometidos con su Misión. Video para el XVIII Capítulo General de los Misioneros del Verbo Divino (2018).
Compartir en Twitter

Misioneros Laicos Auxiliares del Verbo Divino (MAVD) de México

Una producción de Communications Svd.
Compartir en Twitter