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Los Misioneros del Verbo Divino de nuestras comunidades de Leganés, Alcorcón y Madrid (España) se reunieron para hablar sobre las maneras y medios de establecer, mantener y vivir en una parroquia misionera.

La reunión empezó con una oración dirigida por Atilano Rodríguez, coordinador del Equipo de reflexión de la Unidad Pastoral. Para guiar al grupo en sus reflexiones, se utilizaron dos fuentes: El “Perfil de la Parroquia SVD” del Generalato, y las reflexiones pastorales de Jesús Campos – Santiago, biblista y párroco de San Lorenzo en Zamora.

 Como un resumen de lo que se ha hablado, el grupo fue uno en afirmar que en la presentación de las fuentes se nos invita a ofrecer nuestro carisma, nuestras dimensiones y nuestra espiritualidad con creatividad y siempre con apertura a la gente; que haya una evolución hacia una parroquia misionera, sabiendo que cada parroquia es distinta en sus enfoques y actividades, dependiendo del contexto y de la gente. De nosotros mismos, se nos dice que lo que hagamos, lo hagamos con entusiasmo y tomando conciencia del potencial que tienen los laicos.

Perfil de la parroquia misionera

Cuando una diócesis confía una parroquia al Verbo Divino, tenemos que ofrecer liderazgo pastoral y espiritual con un verdadero espíritu de servicio. Las parroquias son confiadas a la Congregación, no a cohermanos particulares, y la comunidad del Verbo Divino debe trabajar junto con los laicos en las actividades parroquiales. Los coordinadores de las dimensiones deben estar en contacto con las parroquias para elaborar un plan de acción en función del contexto local.

1 Diálogo Profético: Las parroquias deben ser centros de diálogo con la gente, siempre fomentando la actitud de la ESCUCHA. Escuchar a las personas y a los diferentes grupos.
2 Los cuatro Interlocutores del Diálogo: Pueden variar en cada contexto. Cada parroquia vea a qué grupo debe orientar sus esfuerzos y confeccionar un pequeño plan de acción con ellos. Según el contexto y la necesidad elegir entre los ausentes de la vida de fe, de la vida de la Iglesia, los pobres y marginados, o los de otras culturas, etc
3 Dimensiones Características: No se excluyen entre sí sino que deben impregnar nuestra vida y trabajo, son el sello de cada uno de los ministerios SVD. Todas deben ser incorporadas en las diferentes expresiones y actividades de la parroquia
a) Biblia: El testimonio de nuestra vida es la primera e insustituible forma de misión. El ministerio de la Palabra debe ocupar un lugar preferente. El ministerio parroquial tiene la función irremplazable de la predicación y el testimonio. Organizar diversas iniciativas tales como formación o potenciación de grupos bíblicos de formación y reflexión, semana bíblica etc.
b) Misión: Promover la participación activa de los laicos inculcando en ellos la conciencia de la misión ad gentes e inter gentes. Fomentar grupos de animación misionera y jornadas misioneras.
c) Justicia y Paz e Integridad de la creación. No es asunto de especialistas sino de todos los cristianos en la parroquia. Invitar siempre a participar de asuntos de Justicia y Paz. Elaborar planes de acción en esta dimensión. Un buen recurso sería el estudio de la encíclica Laudato Si.
d) Comunicación como actitud básica. Comunicar bien, llegar a las personas, con lenguaje claro, sencillo, pero también con profundidad.
4 Interculturalidad: Comunidad svd y comunidad parroquial intercultural con la actitud no sólo de tolerancia, sino de aceptación y respeto por lo diferente. Promover actividades misioneras interculturales.
5. Elaboración de un Proyecto misionero y un plan de acción.                                               6. Espiritualidad y liturgia creativas: Arraigadas en la Palabra de Dios. En las celebraciones deben estar presentes las preocupaciones locales y globales. Se insiste que debe ser norma en cada parroquia la organización de retiro anual y momentos de oración.
7. Formación: los que están en período de formación deben estar en algún momento en las parroquias. Es esencial la formación de los laicos.
8. Finanzas y administración: Solidaridad financiera, transparencia y rendición de cuentas. Debe haber consejo económico,
9. Colaboración con los laicos: Consejo Pastoral en cada parroquia.
10. Espiritualidad de Arnoldo: Celebrar las fiestas de Arnoldo y José y las fiestas principales de la Congregación.
11 Desarrollar la parroquia misionera: Pasar de una postura de mantenimiento a una postura de misión. La acción parroquial abierta al vecindario, no sólo a los católicos.

Equipo de reflexión de la unidad pastoral Centro, Jesús Campos-Santiago, Nuestras Parroquias. Publicado en el blog http://www.misionerosverbodivino.com/

 

Pensar en una Parroquia Misionera

Reflexiones pastorales y domésticas de un cura párroco desde su experiencia ministerial/  Jesús Campos-Santiago  –  Parroquia de San Lorenzo, Zamora

La razón de ser de una comunidad cristiana organizada como una parroquia no es otra que la misión. De aquí nacen el resto de sus elementos que la caracterizan como una célula viva en el anuncio y vivencia del Evangelio. El ser “misionera” no es un aditivo más a su entidad eclesial, es el principio vital de la acción evangelizadora y pastoral. La clave misionera hace que la pastoral ordinaria de una Parroquia se mantenga siempre activa en el entorno humano y social en el que está situada (encarnación). Del mismo modo mantiene viva la comunidad humana a la que sirve (diaconía) y abierta al amplio mundo y complejo mundo que nos engloba (koinonía).
La Parroquia es misionera no sólo cuando sostiene un proyecto de desarrollo en tierras lejanas y desfavorecidas. La Parroquia es misionera no sólo cuando de ella surgen hombres y mujeres entregados en  lugares remotos a la noble causa del trabajo por la dignidad de la vida y la dignificación de la existencia humana desde los valores del Reino. La Parroquia es misionera cuando en todas sus acciones descubre que es enviada a anunciar, a sanar, a dar de comer, a esperar, a creer, a crecer…

Una Parroquia es misionera cuando:

•    Descubre que en su tarea no tienen que auto-convencerse ni recordarse de su principio frontal: la misión.
•    Cuando la realidad jurídica y canónica no es lo que prima, aunque sustente y organice su labor.
•    Cuando se aspira a superar día a día la secular herencia de cristiandad y tiende hacia lo nuevo, lo que Dios nos pide hoy, aquí y ahora a nosotros.
•    Cuando su fidelidad es al Evangelio y a la Iglesia, como Pueblo de Dios, esto es, los humildes.
•    Cuando no se vive de recuerdos, sino de anhelos y se valoran los pequeños pasos de cada día, aquellos que nos hacen soltar lastre y ascender.
•    Cuando el valor primero y fundamental es la acogida, la escucha, sin prejuicios morales o valoraciones doctrinales que impidan o limiten la vivencia de la fe eclesial a quienes se acercan (alejados, separados, divorciados, secularizados, marginados, discriminados por tantas cosas….).
•    Cuando en el servicio sacramental se siente signo, no instrumento que garantice la inercia del funcionamiento de cada año (catequesis, sacramentos….) pensando que con ello ya somos suficientemente Iglesia y cumplimos.
•    Cuando las homilías son lúcida y humildemente compartidas con la asamblea desde la Palabra.
•    Cuando se trabaja en clave de formación, de capacitación evangélica en los ámbitos bíblicos, espirituales, teológicos, pastorales y se pone gran empeño en que los cristianos vivan, interpreten y transformen la realidad a ellos confiada, la suya propia (personal) y la encomendada (laboral).
•    Cuando se hace por integrar en el dinamismo de la comunidad parroquial los diferentes carismas y ministerios, posibilitando que el clero encuentre el lugar que le corresponde y abandone su omnipresencia que normalmente caracteriza al modelo común de parroquia.
•    Cuando no se habla tanto de caridad cuanto de justicia, en el ejercicio de la primera. Una justicia solidaria y comprometida no sólo con la atención primaria, si no con el acompañamiento de las realidades de necesidad y su intento de superación.
•    Cuando no se tiene que proponer a los niños y jóvenes la vocación sacerdotal o religiosa, porque son ellos los que preguntan y viven con inquietud acerca de esa posibilidad que ven realizada ya en algunas personas de su comunidad.
•    Cuando se sabe que lo definitivo no es la Iglesia, sino el Evangelio y el Reino que hay que buscar constantemente, por ello la parroquia es instrumento en esta peregrinación.
•    Cuando acudir a ella no es una carga, ni algo pesado, ni lo que está mandado, sino que brota del corazón que necesita la presencia de Dios, el encuentro con los hermanos, el consuelo de la Palabra, el sustento de la Eucaristía.
•    En definitiva, cuando se vive, celebra y comparte la alegría de sabernos hijos de Dios y que es Él el que renueva cada día su confianza en el hombre y colma su anhelo de felicidad.

Si uno descubre en su comunidad algo de esto, está en clave misionera, y debe dar gracias a Dios por hacer brotar en su seno la obra de su Espíritu.

 

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Nuestras Hermanas Siervas del Espíritu Santo en Misiones, Argentina.

Un oasis del espíritu se encuentra muy cerca de la ciudad de Posadas, en Argentina. Se trata de la Congregación Siervas del Espíritu Santo donde viven unas 50 religiosas-misioneras. Allí tienen de todo: desde su propia huerta, árboles frutales, capilla, e inclusive un cementerio. Un espacio de meditación que está abierto a la comunidad en general.

 

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La SVD en Dialogo – Tema del XVIII Capitulo General SVD

El Amor de Cristo nos apremia!  Arraigados en la Palabra y Comprometidos con su Misión. Video para el XVIII Capítulo General de los Misioneros del Verbo Divino (2018).
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