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Como don de Dios a la Iglesia, los Hermanos están llamados a aportar renovación y vitalidad a la misión de la Iglesia.

A oficina del Vaticano de la Congregación para los Institutos de Vida Consagrada y las Sociedades de Vida Apostólica publicó en diciembre de 2015 un documento titulado “Identidad y misión del Hermano religioso en la Iglesia”, para ayudar a valorar y promover mejor la vocación de los Hermanos religiosos.

El documento explora el papel particular de los Hermanos religiosos en la Iglesia Católica. Habla de la vocación del Hermano como un “misterio de comunión para la misión” y un llamado a “vivir íntegra y proféticamente”. El documento expone luego la triple identidad del Hermano religioso como “Misterio”, un don que se recibe; como “Comunión”, un don que se comparte; y como “Misión”, un don que se da. Al final, el documento sugiere algunas pautas para que en todos los lugares del mundo, en cada comunidad, cada Hermano religioso pueda responder a esta pregunta: ¿Cómo podemos ser Hermanos hoy?

Creemos que este documento es una oportunidad importante para que la SVD se reúna para compartir y evaluar la vocación del Hermano, para dar a conocer la importancia de esta vocación para la vida y la misión de la Iglesia (CD 45) y para estar unidos en nuestra identidad y misión compartidas. Se puede encontrar más información sobre este documento en el siguiente enlace: https://sites.google.com/site/romatuttifratelli/website-builder  En las líneas siguientes queremos concientizarnos sobre la vocación del Hermano, basados en este documento de la Iglesia y tratar de responder mejor a los retos de la misión de los Hermanos en nuestro mundo actual.

El Hermano religioso, un regalo recibido de Dios.

El Hermano religioso está llamado a vivir la hermandad de Jesús. Esta es la esencia misma de la vocación del Hermano. Es un don dado a toda la Iglesia y a nosotros, como se afirma en Lumen Gentium 43: “La vida religiosa es un don divino que la Iglesia ha recibido del Señor y que siempre preserva por medio de su gracia”. Como don de Dios a la Iglesia, los Hermanos están llamados a aportar renovación y vitalidad a la misión de la Iglesia. Como don, los Hermanos siempre serán un impulso en la misión de la Iglesia. Deben ser una presencia acogedora y cercana para aquellos que necesitan a alguien que les escuche y les ayude a dar sentido a sus vidas, en particular entre los excluidos de la sociedad, y a transmitir un mensaje de misericordia, alegría y esperanza.

Como Hermanos SVD, si consideramos nuestra vocación religiosa y misionera como un don que hemos recibido del Señor para el bien de la Iglesia y del mundo, entonces debemos vivir gozosamente nuestra vocación de Hermano, y estar orgullosos y apreciar el ser de un Hermano religioso misionero. De esta manera, podemos estar más presentes y ser mejores testigos para la gente en el mundo. Nuestro estilo de vida requiere una espiritualidad arraigada en la Palabra, comprometida con su Misión, una espiritualidad que se perfeccione e intensifique diariamente en un encuentro personal con la Palabra y que se comparta con la comunidad.

El Hermano religioso, un regalo compartido

Uno de los aspectos esenciales de ser un Hermano SVD es vivir en un ambiente de comunidad internacional, intercultural e interracial. Viviendo juntos, compartiendo juntos, haciendo nuestras actividades juntos y orando juntos, estamos unidos en una comunión espiritual en la que somos testigos ante el mundo de que la hermandad es posible más allá de las diferencias. La comunidad es el lugar fundamental para la espiritualidad del Hermano religioso. Es un espacio donde la experiencia de Dios puede alcanzar su plenitud y ser transmitida a los demás. Esto impulsa al Hermano a una vida de oración abierta a la realidad de su tiempo, a tener una vida de solidaridad que una las alegrías y las tristezas de la gente que Dios pone en su camino, especialmente los más pobres y marginados.

A medida que nuestra vida de oración nos fortalece para vivir juntos en comunidad y en el ministerio, nuestra vida en una comunidad también nos fortalece a medida que avanzamos en un generoso servicio a los demás. Optar por la vida como un Hermano religioso también significa elegir una vida en comunidad. Nuestra vida y actividades comienzan en la comunidad donde vivimos. Ahí es donde damos forma a nuestros principios de misericordia y fraternidad y desde donde nos entregamos, saliendo a cumplir nuestra misión en el mundo.

El Hermano religioso, un don entregado libremente

Nuestro tiempo se caracteriza por importantes desafíos y desastres naturales: Conflictos étnicos, refugiados/migrantes, sequía, SIDA, epidemias, inundaciones, sufrimiento increíble en los barrios marginales, etc.  Para responder a estos retos y desastres, de manera especial se necesitan signos del amor de Dios y una gran creatividad para abrir puertas a la proclamación del Evangelio, dándose a sí mismos para la misión de Cristo, llegando a los necesitados.

San Arnoldo Janssen leyó e interpretó los signos de su tiempo y respondió a sus necesidades. Mirando este mundo que cambia rápidamente, es nuestro turno de responder al llamado de Cristo. Necesitamos usar los dones y talentos que Dios nos ha dado y ponerlos al servicio de la Palabra, para la gente. Hay una mayor necesidad de que los Hermanos SVD sean testigos visibles de la Palabra hecha carne en el mundo de hoy.  Es oportuno trazar un perfil más definido de quién es el Hermano hoy en un mundo que cambia rápidamente. El documento “Identidad y misión del Hermano religioso en la Iglesia” es un recordatorio apropiado para reclamar la importancia del Hermano religioso en la Iglesia como signo de esperanza y “misterio de comunión para la misión”.

El primer ministerio que el Hermano desarrolla hoy en la Iglesia es ser ministro del Evangelio, al ser un modelo a seguir para la gente entre la que vive, compartiendo con los valores evangélicos. Sí, el mundo necesita Hermanos que ofrezcan sus talentos, sus conocimientos, que consagren su vida para estar con los pobres, los pisoteados, los débiles, los sin voz, y que compartan hoy la “alegría del Evangelio” con todos los que se encuentran, como iguales. Al igual que nuestro hermano Jesús.

Heinz Kulüke y el Equipo de Liderazgo

Publicado en el boletín  “ Arnoldus Nota” – Sept. 2017

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