Los Misioneros del Verbo Divino (SVD) somos una comunidad católica internacional de religiosos misioneros, sacerdotes y hermanos, animados por el llamado común que hemos recibido de Jesús para anunciar la Buena Nueva a todas las naciones, preferentemente en los lugares donde todavía no se conoce el Evangelio o donde la Iglesia local no puede valerse por sí misma.

Nuestra congregación fue fundada por San Arnoldo Janssen el 8 de septiembre de 1875 en Steyl, un pequeño pueblo de Holanda, a poca distancia de la frontera alemana. Hoy, somos 6.500 misioneros en el mundo y estamos presentes en 60 paises de los cinco continentes, distribuidos en cuatro zonas principales de misión: AFRAM (África), ASPAC (Asia-Pacífico), EUROPA y PANAM (América y el Caribe). La “Zona Panamericana” o “Zona PANAM” engloba al conjunto de misioneros verbitas y colaboradores laicos que prestan servicio en el continente americano y el caribe. Las imágenes, artículos y videos de este sitio Web buscan presentar la vida y las actividades de los Misioneros del Verbo Divino en el continente americano. Nuestro maestro es Jesús, el Verbo encarnado, que puso su tienda entre nosotros y asumió nuestra humanidad. Si Vida es nuestra vida. Su Misión es nuestra misión.

A ejemplo de Jesús, los Misioneros del Verbo Divino optamos por los pobres y los marginados y nos comprometemos con los pueblos Indígenas y Afro-descendientes. Dialogamos con aquellos que buscan a Dios con un corazón sincero o pertenecen a culturas, religiones o ideologías diferentes. Queremos vivir en una actitud de 'Diálogo profético' nuestras diversas realidades socio-culturales; vivenciando la Palabra de Dios (Apostolado bíblico); trabajando por la Justicia, la Paz, y la Integridad de la creación (JUPIC) , animando la vocación misionera de todo el pueblo de Dios (Animación misionera) y comunicando la experiencia enriquecedora del encuentro con el otro y con un Dios que es Padre y Salvador (Comunicación).


Ponemos un énfasis especial en las Dimensiones características del apostolado SVD, es decir la Animación Misionera, la Comunicación, el Apostolado Bíblico y la defensa de la Justicia, la Paz y la Integridad de la creación. Estas dimensiones caracterizan nuestro trabajo misionero. Entendemos el diálogo como una actitud de solidaridad, respeto y amor que debe caracterizar todas nuestras actividades (Cap. Gral. 2000 # 53). Respetamos la dignidad de cada persona, de cada pueblo y cultura. Nuestro diálogo se vuelve profético cuando, orientado por la Palabra de Dios, ilumina nuestra vida cotidiana y pone en evidencia las injusticias que existen en la sociedad humana (En diálogo con el Verbo nº 2 - # 74).

Los Misioneros del Verbo Divino somos religiosos consagrados por los votos de pobreza evangélica, castidad consagrada y obediencia apostólica, que están inspirados en la vida y la persona de Jesús. La Espiritualidad SVD que hemos heredado de nuestro fundador San Arnoldo Janssen, es Trinitaria y misionera porque está enraizada en la comunión del Dios Uno y Trino que nos lleva a una participación en la misión de Cristo (Cap. Gral. XVI 2006 -1.1# 13).

Vivimos, como hermanos y sacerdotes, en comunidades fraternas a imagen de la Trinidad y nos alimentamos de la Palabra de Dios y la Eucaristía para seguir a Jesús por el camino del Evangelio. La actividad misionera es, por consiguiente, la razón de ser y el objetivo de nuestra Congregación y todas nuestras tareas, por diversas que sean, deben tender hacia el cumplimiento de este cometido misionero de la Iglesia. Al cumplirse el centenario de su obra, nuestro fundador San Arnoldo Janssen , fue beatificado por el Papa Paulo VI en 1975 junto al primer misionero en China, San José Freinademetz. Ambos fueron canonizados el 5 de octubre de 2003. San Arnoldo Janssen fundó también dos congregaciones femeninas: las Misioneras Siervas del Espíritu Santo de vida activa en 1889, que hoy está presente en 35 países con más de 3.800 misioneras, y las Misioneras Siervas del Espíritu Santo de la Adoración perpetua , de vida contemplativa, en 1896, que hoy superan el número de 400 religiosas presentes en diez países.

Los Misioneros del Verbo Divino somos 6.500 miembros en el mundo y estamos presentes en la vanguardia misionera de la Iglesia en 60 paises trabajando preferentemente en lugares donde todavía no se conoce el Evangelio o entre las comunidades más necesitadas. Pero, de un modo particular, estamos presentes en el continente americano desde hace 120 años, evangelizando de una manera muy cercana a las realidades cotidianas de los hombres y mujeres de esta tierra. Con un total de 1.300 misioneros verbitas, vivimos y trabajamos en comunidades internacionales y multiculturales, en 15 países del continente americano, compartiendo con la gente nuestro carisma y misión.

Nuestra congregación se ha convertido en un inmenso árbol a cuya sombra se amparan cientos de miles de personas en Argentina, Brasil (BRC - BRN - BRA - BRS), Bolivia ,Canadá, Centroamérica, Colombia, Ecuador , Estados Unidos (USC - USS - USW), Paraguay, Chile y Méjico. A esas personas, les ofrecemos nuestra propuesta de construir en este continente una sociedad más justa, fraterna y solidaria, a partir del Reino anunciado por Jesús de Nazareth. Asumimos este compromiso continental, el cual nos desafía a seguir dialogando en las tensiones y los conflictos propios y culturales, para así testimoniar los valores del Reino de Dios en el aquí y ahora.

Dando testimonio del Reino de Dios, en un mundo profundamente dividido por las diversas creencias, clases sociales, culturas y religiones, los Misioneros del Verbo Divino salimos al encuentro de las personas con una actitud de diálogo profético buscando sobrepasar las divisiones que nos separan unos de otros y nos alejan de Dios. 

Reconocemos la diversidad pluricultural de los distintos rostros de nuestro continente: pueblos Indígenas, Afro-descendientes, migrantes, mestizos, jóvenes, campesinos y refugiados; y asumiendo un estilo de vida sencillo, les anunciamos al Verbo hecho carne, presente en la humanidad. No los consideramos como destinatarios de nuestra tarea misionera, sino como interlocutores en el diálogo (En diálogo con el Verbo nº 2 - # 13) Esos rostros nos impulsan a asumir los desafíos de la evangelización en colaboración con las Iglesias locales. Manifestamos un interés particular por nuestros colaboradores laicos y vemos en ellos el futuro de la Iglesia. Con ellos, nos comprometemos a compartir nuestro carisma y misión. Enseñamos en Colegios y Universidades donde acompañamos a los jóvenes en su desarrollo y crecimiento a través de una auténtica educación cristiana y la pastoral escolar. En el Apostolado juvenil, ponemos el acento en la animación misionera y la promoción vocacional.

La primera evangelización es un compromiso fundamental de nuestra actividad misionera. Las misiones de fronteras, exigentes por su clima, lejanía o condiciones socio-culturales, que implican una adecuada inserción en la cultura, los idiomas y costumbres son nuestra prioridad. Pero nuestro servicio no se agota solamente en la etapa de primera evangelización, sino que estamos llamados además, a acompañar a las comunidades en su crecimiento hasta que puedan sostenerse por ellas mismas, formando sus propios agentes laicos de evangelización. En la Pastoral Parroquial, trabajamos preferentemente en áreas rurales y en sectores urbanos marginales, dónde ponemos el énfasis en la formación de comunidades de base (CEBs) y en la concientización misionera de los cristianos, para dar a nuestras parroquias un perfil verbita característico.

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La primera evangelización es un compromiso fundamental de nuestra actividad misionera. Las misiones de fronteras, exigentes por su clima, lejanía o condiciones socio-culturales, que implican una adecuada inserción en la cultura, los idiomas y costumbres son nuestra prioridad. Pero nuestro servicio no se agota solamente en la etapa de primera evangelización, sino que estamos llamados además, a acompañar a las comunidades en su crecimiento hasta que puedan sostenerse por ellas mismas, formando sus propios agentes laicos de evangelización.

 

En la Pastoral Parroquial, trabajamos preferentemente en áreas rurales y en sectores urbanos marginales, dónde ponemos el énfasis en la formación de comunidades de base (CEBs) y en la concientización misionera de los cristianos (http://www.misionesenelmundo.com/revista/index.php), para dar a nuestras parroquias un perfil verbita característico.

Como orden religiosa, la Congregación del Verbo Divino pone un fuerte énfasis en la vida comunitaria como un entrenamiento para la adaptación trans-cultural. Los jóvenes candidatos que aspiran a convertirse en Misioneros del Verbo Divino, viven, estudian y rezan en comunidades internacionales y multiculturales. A través de las diversas etapas de formación: Postulantado, Noviciado, los estudios de Filosofía y Teología y el año de experiencia pastoral, ellos ahondan en la espiritualidad verbita y profesan los votos de castidad consagrada, pobreza evangélica y obediencia apostólica, optando entre ser Hermano o Sacerdote SVD. En el caso de los Hermanos, luego de su formación espiritual y pastoral, ellos siguen una formación profesional acorde a la misión que van a desarrollar. Pero tanto Hermanos como clérigos, todos aprenden lenguas y culturas y están abiertos a dejar sus países de origen para servir en cualquier país de misión donde la congregación trabaja. Cada uno de ellos, de acuerdo a sus dones particulares, realizará luego un ministerio como sacerdote, educador o administrador, desarrollando sus talentos y trabajando codo con codo con el pueblo al que servirá.

Como Misioneros del Verbo Divino queremos apoyar y fortalecer los proyectos de colaboración con misioneros laicos ya existentes en nuestras provincias y regiones. Quisiéramos también promover tales proyectos allí donde aún no existen (Cap. Gral. VXI 2006 # 3.3.3.1) (En diálogo con el Verbo nº 8 # Prólogo) Nuestra intención es promover a los laicos y laicas a partir de su vocación propia. Por eso, queremos participar activamente en este proceso, formando líderes laicos, integrándolos activamente en la tarea pastoral y ayudándoles a descubrir su misión particular en el mundo secular. Las Dimensiones características les brindan campos específicos de acción y nos sirven a nosotros de puente para compartir con ellos nuestro carisma y misión (En diálogo con el Verbo nº 8 # C-2)