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El Consejero General Gregory Pinto visitó la Región BRA, una misión idílica y desafiante para los Misioneros del Verbo Divino.

El asombroso Amazonas

Cuando estuve en la Región Amazonas, envié un correo electrónico a un amigo mío en los EE.UU., que fue mi compañero de banco durante mi primer año en la escuela. Su respuesta inmediata fue que uno de sus sueños en la vida era visitar el asombroso Amazonas.

De hecho, la Región Amazónica SVD de Brasil (BRA) es un lugar emocionante y desafiante para hacer misión. BRA se desprendió de la provincia Brasil- Sur (BRS). Fue el entonces Padre Provincial Elírio dal Piva, junto con el P. Thomas Hughes, quien hizo un viaje exploratorio a la Amazonía en 1978 y quedaron convencidos de que el Amazonas era lo más cercano al carisma misionero SVD.

La provincia BRS decidió trabajar en esta tierra de misión y envió un equipo pionero de cinco cohermanos el 26 de enero de 1980. Uno de ellos era el Padre José Gross, que ahora está felizmente retirado en la Región. El primer grupo de misioneros tuvo una visión clara para la nueva misión: La opción por los pobres, un estilo de vida sencillo y el trabajo con los laicos. Después de diez años, el 3 de enero de 1990, la misión fue elevada a la categoría de Región.

Hoy en día la Región, dedicada a San José Freinademetz, tiene treinta y cuatro cohermanos en votos perpetuos. Provienen de doce naciones. La casa Regional en Santarem está situada a la orilla del río Tapajós - Amazonas. Aquí se unen estos dos ríos. y el Tapajós pierde su identidad y se convierte en el río Amazonas.

Nuestro servicio misionero en la Región se extiende a las parroquias, la formación (etapa propedéutica) y los pueblos indígenas: Los caboclos (pueblo del Amazonas), y los quilombola (los Afro-Brasileiros). Tuve el privilegio de visitar todos los lugares donde nuestros cohermanos están trabajando. Así que he visto por mí mismo que la mayoría de nuestros cohermanos viven con servicios básicos mínimos, comen una comida sencilla y viajan por carreteras polvorientas de una misión a la otra.

En una de nuestras misiones, uno tiene que viajar durante dos días en barco para llegar al pueblo más lejano. Otra misión abarca 143 comunidades. Además de esto, nuestros misioneros trabajan en situaciones peligrosas. Cuando toman postura en contra de los que se dedican a la tala ilegal de árboles y al acaparamiento de tierras, sus vidas se ponen en peligro.

Un Misionero del Verbo Divino en la Amazonía tiene que ser algo más que un dispensador de sacramentos. Tienen que ser audaces, creativos y dinámicos. Por ello, la región amazónica es un lugar difícil que no ofrece muchas comodidades ni posee grandes instalaciones. Sin embargo, ofrece algo que las comodidades e instalaciones no pueden proporcionar.

P. Gregorio Pinto, SVD

Publicado en el boletín “Arnoldus Nota”- Nov. 2015