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Edenio 1
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Si alguno de los capitulares me preguntara qué pista daría al XVII Capítulo General mi respuesta sería corta: ayudar a nuestra Congregación a ser una “congregación en camino”.

Veo con mucha esperanza el XVIII Capítulo General de nuestra Congregación. Ojalá sea un paso más para que asumamos en la Iglesia y en el mundo, de manera evangélicamente lúcida y misericordiosa, la tarea misionera que nos incumbe a comienzos del siglo XXI.

Para ello, además de mirar ad extra e ad intra, tal vez sea igualmente útil seguir una pista que ya fue señalada por teólogos medievales que consideraban indispensable, sobre todo en coyunturas de inseguridad, tener una visión de la realidad «retro et ante occulata», es decir, capaz de mirar «hacia atrás y hacia adelante» de los acontecimientos.

Este sería el método más apto para considerar el «ahora» de cada situación concreta que pida un discernimiento evangélico.

1. Siguiendo este método, pienso que los capitulares del 2018 deberían tener muy presentes los cambios estructurales que la Iglesia y, en ella, nuestra Congregación, vivió en este último medio siglo.

Un artículo publicado en «Verbum» (2012, vol 2, fascículo 53) apunta dos indicadores que afectan al panorama verbita global. Uno de ellos es las grandes bajas que tuvieron su punto culminante en los años 70 y 80. Si bien los anos conciliares nos han traído una ráfaga de viento nuevo, también trajeron con ellos muchos abandonos “salidas” de la Congregación. En la Zona Panamericana, por ejemplo, países como Brasil, Estados Unidos y Argentina sintieron amargamente la salida del, respectivamente, 52%, 43% y 36% de sus miembros en votos definitivos.

Algo parecido, pero más atenuado, se dio en la poderosa y próspera zona europea. En las Zonas ASPAC y AFRAM, en cambio, el período fue de permanente florecimiento vocacional. En estas dos zonas nuestros noviciados y casas de formación continúan recibiendo cada ano un gran número de candidatos.

Este marco general de la Congregación influirá decisivamente al menos en los próximos 10 años de la SVD, en el caso de que dicha tendencia siga así en el futuro. Según los datos del «Catalogus de 2018», la próxima generación de verbitas continuará viniendo -! y cada vez más! - del antiguo llamado «tercer mundo».

De los 1.198 clérigos escolásticos y novicios (presbíteros y laicos), actualmente en nuestras casas de formación, 960 proceden de la Zona ASPAC, 98 de la Zona Panamericana, 83 de la Zona Europea y 75 de la Zona África-Madagascar. Por lo tanto, 1.033 de ellos ya no proceden de Europa, el antiguo granero vocacional verbita. Basta considerar estas cifras para concluir, sin lugar a dudas, que en el decenio de 2020 a 2030 la SVD dependerá sustancialmente de las vocaciones provenientes de las provincias que antes del Concilio eran llamadas «tierras de misión».

Con esto, la rica herencia recibida de San Arnoldo será confiada, por la Providencia Divina, a manos de nuestros cohermanos de culturas y tradiciones distintas de aquellas típicamente católicas y europeas de las cuales eran los misioneros verbitas hasta aproximadamente los anos 60.

Este es un signo de los tiempos para nosotros los verbitas; pero no lo es sólo para nosotros sino para toda la Iglesia. .Seguirá ella también la misma tendencia? No sé. Dejo a los capitulares la tarea de sacar las conclusiones de este cambio de época. Ellos seguramente, para hacerlo, consultarán atentamente el itinerario ya recorrido por los Capítulos que se realizaron entre los años 1988 y 2012.

Es ahí donde ellos podrán encontrar cimientos firmes - un tesoro – del cual podrán sacar elementos que tanto nos interpelan proféticamente («nova») y elementos antiguos («vetera ») a los que no podemos renunciar a ser esenciales para nuestro carisma misionero arnoldino.

2. Para mí, el tema-eje del XVIII Capítulo General [«Radicados en el Verbo, comprometidos con Su Misión »], leído a la luz de 2 Cor 5,14, es de tal manera fundamental para todo y para cualquier grupo que siga «el camino» del discipulado de Jesús (Hch 9,3); es válido tanto para las comunidades paulinas como para aquellas que San Arnoldo y San José Freinademetz sonaron para los primeros verbitas enviados a China, África y las Américas.

Es válido para los Capítulos Generales que he vivido como verbita adulto (los realizados entre 1958 y 2010). Las circunstancias de estos diferentes momentos de la vida y de la historia de la Congregación cubren los últimos 60 anos de nuestra historia. Son anos caracterizados no por la estabilidad sino por los continuos cambios y nuevos desafíos.

Aunque se llevaron a cabo en un lapso de corto plazo, todos esos Capítulos se refieren a situaciones caracterizadas por la secularización, la globalización, el pluralismo cultural y religioso, las irreligiosidades, la decadencia del cristianismo de corte occidental, la comunicación, etc. Pero nuestro mayor compromiso es como los pobres. Este es un telón de fondo que el Capítulo necesita tener presente.

3. La Comisión preparatoria que elaboró la «segunda hoja de ruta para la reflexión comunitaria» hizo un esfuerzo objetivo y lúcido de incorporar en el XVIII Capítulo casi todos los elementos que han sido preocupación en los Capítulos precedentes. Por supuesto, este no es el lugar para tratar cada uno de estos muchos y complejos «puntos de reflexión» que la hoja de ruta presenta en los numerales 1, 2 y 3. Además, me imagino que las provincias, regiones y misiones deben haber enviado al generalato un inmenso número de sugerencias ad intra y ad extra. En estas sugerencias se deben haber incluido ítems de gran riqueza como el passing over (éxodo), las cuatro Dimensiones Características y el cuádruple Diálogo Profético que se han convertido en el hilo conductor de nuestra espiritualidad y nuestra identidad y presencia en la Iglesia, pueblo de Dios extendido a través de los cuatro cuadrantes de la tierra (Mt 28, 19-20). Lo que quiero con estas líneas es enfatizar un «signo de los tiempos» que sin duda tendrá repercusiones y marcará tal vez este décimo octavo Capítulo General.

Hablo de las sorprendentes maneras en que el Papa Francisco está imprimiendo a la Iglesia evangelizadora, justo en consonancia con lo que él y mi generación sonamos en los años de nuestra juventud, vivido en un continente católico pero atravesado por la pobreza y la injusticia.

Si alguno de los capitulares me preguntara qué pista daría al XVII Capítulo General mi respuesta sería corta: ayudar a nuestra Congregación a ser una «congregación en camino», como nos pide insistentemente el Papa que viene de América Latina. Saquen del tesoro nuevo y viejo de nuestros Capítulos Generales anteriores, los elementos con los que nosotros, los Verbitas, escucharemos el llamado del hombre de Dios que la Providencia puso al frente de la Iglesia.

P. Edenio Valle, SVD BRC

Publicado en el boletin “Arnoldus Nota” – June 2018