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Chapter 7
SpiriSVD 01
AM 027
AM 030
AM 268
Arno Jose
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Nuestro último Capítulo General reconoció un deseo de renovación y transformación en nuestra Congregación que “podría llevarnos de vuelta a la Palabra de Dios como la fuente de nuestra vida, vocación y misión” y ayudarnos “a redescubrir los fundamentos espirituales que sostienen y nutren nuestra vida personal y comunitaria y dan sentido a nuestra misión”. (2018 CG #2)

“La tarea de ser un discípulo misionero es más que simplemente predicar. Más bien, él o ella deben irradiar y demostrar el gozo de su fe a través de palabras y acciones como un auténtico discípulo de Jesús”.

Estamos llamados a convertirnos en discípulos misioneros transformadores “realizando” el Reino de Dios junto con los demás” (Capítulo General de 2018, n. 13). Estas palabras del Documento de nuestro último Capítulo General reconocen que una auténtica vida espiritual cristiana está siempre en contacto con la realidad de este mundo. Es una espiritualidad enraizada en el Dios Trino, que nos permite actuar creativamente en el mundo y cuidar de nuestros hermanos y hermanas. El Papa Francisco nos recuerda con razón que “nuestro culto agrada a Dios cuando allí llevamos los intentos de vivir con generosidad y cuando dejamos que el don de Dios que recibimos en él se manifieste en la entrega a los hermanos”. (Gaudete et Exsultate #104)

Creemos que el tema de nuestro último Capítulo General tiene el potencial de movilizarnos a todos en este proyecto de renovación y transformación de nosotros mismos y del mundo entero según los valores del Reino de Dios. Recepción de la Declaración del Capítulo La recepción de la Declaración del 18º Capítulo General es el primer paso en este proyecto de renovación y transformación.  Sabemos que para que una iniciativa tenga un impacto en la vida cotidiana, no basta con que se reúnan comisiones de especialistas o que las asambleas tomen decisiones normativas. Es necesario que los consensos, acuerdos, normas y orientaciones lleguen a las bases, sean aceptados por la gente y se conviertan en herramientas movilizadoras de la vida y misión de los individuos y de las comunidades.

Recepción de la Declaración del Capítulo

La Declaración del Capítulo es el resultado de un largo período de preparación, debate y reflexión que involucró a todas las PRM y a la mayoría de nuestros miembros en las cuatro zonas. Todo esto desembocó en el propio Capítulo, donde adquirió su forma definitiva.

Sabemos que la Declaración del Capítulo ha sido traducida y distribuida entre los cohermanos, no sólo en los dos idiomas oficiales de la SVD, sino también en otros idiomas. Esto, por supuesto, es un factor crucial para difundir sus ideas y animar a su implementación. Además, algunas PRM lo han estado debatiendo durante sus asambleas.

Qué puedo yo hacer?

En este momento, sin embargo, nos gustaría plantear dos preguntas para mantener vivo el debate sobre el documento y las decisiones del Capítulo y para animarnos a encontrar formas creativas de ponerlas en práctica. ¿Qué puedo yo hacer? La primera pregunta se dirige a cada uno de nosotros. ¿Qué puedo hacer, como SVD, con respecto a los documentos del 18º Capítulo General?

Para empezar, tal vez podríamos seguir lo sugerido por la asamblea provincial de ARS y hacer una lectura de los documentos de una manera “personal, crítica, reflexiva y orante”. Alternativamente, podríamos revisar el documento y tratar de responder a algunas de las preguntas que requieren una respuesta personal. Además, varias preguntas podrían ser contestadas e implementadas creativamente en nuestra vida personal.  Por supuesto, no olvidaremos que no tiene sentido responder a las preguntas y ponerlas en práctica sin el contexto más amplio del debate desencadenado por el tema que inspiró las etapas de preparación que condujeron al Capítulo y durante sus sesiones: “El amor de Cristo nos impulsa.” El amor del Dios Trino se manifiesta en el amor de Cristo, que con su amor nos alimenta a nosotros y también alimenta nuestra misión.

Qué podemos hacer juntos?

Cuando estamos unidos a Cristo, su amor nos transforma, y nos convertimos en personas transformadoras. Si Cristo es nuestro primer amor, experimentamos de manera personal su amor. Como resultado, tal relación impulsa a la persona/ comunidad transformada a entregarse por completo a la misión en el servicio amoroso. La gracia del amor de Cristo por nosotros junto con nuestro amor por él es la fuente misma de nuestro ser misioneros. ¿Qué podemos hacer? Como comunidades (a nivel local o de PRM) nos gustaría subrayar la importancia del discernimiento comunitario, un paso esencial antes de comprometernos con la misión de Cristo. Para descubrir la voluntad de Dios y para comprometernos en el proceso de renovación y transformación de nuestra vida personal y comunitaria, así como de nuestra misión, necesitamos cultivar el discernimiento continuo.

El discernimiento sólo puede hacerse enraizado en la Palabra y en un contexto de oración y de atención a los signos de los tiempos. También requiere mirar más allá de nuestros recintos y fronteras. Las asambleas a nivel local o de PMR son excelentes foros para ejercer un discernimiento continuo enraizado en la Palabra de Dios y en contacto directo con la realidad social, cultural, política y religiosa circundante. La escucha atenta es una actitud crítica en este proceso para tomar decisiones y hacer la voluntad de Dios (cf. 2018 CG #18).

El documento del Capítulo reconoce muchas áreas que necesitan conversión y transformación. Así, animaríamos a nuestros miembros a promover espacios para compartir la vida y la reconciliación no sólo dentro de nuestras comunidades sino también en nuestros lugares de trabajo (parroquias, escuelas, etc.) que, impulsados por el amor de Cristo, llevamos “la paz y la reconciliación en cada lugar, en todos los pueblos y a todas las culturas”. (2018 CG #14)  El discernimiento continuo sostendrá nuestro compromiso con la misión como comunidad y nos permitirá afrontar los desafíos actuales y responder a los signos de los tiempos. Por supuesto, somos conscientes de que la Declaración del Capítulo no cubre todas las áreas y apostolados en los que nuestra Congregación está comprometida, pero enfatiza algunas prioridades ad intra y ad extra que son vistas como desafíos significativos en el mundo de hoy.

Por ejemplo, queremos abordar de manera más concreta y eficaz los retos que seguimos afrontando en nuestra vida intercultural y en nuestra misión intercultural. En este campo, estamos llamados a la transformación mutua que nos enriquecerá mutuamente. Además, se presta especial atención a las siguientes áreas: comunidad, finanzas, liderazgo, formación, poner al último en primer lugar, la integridad de la creación, la era digital y la colaboración con nuestros socios laicos. Se dará un lugar especial a los últimos de la sociedad, poniendo todos nuestros carismas al servicio de los demás, impulsados por el amor del Señor (cf. GE 130).

Nuestro nombre es nuestra misión

Un nombre tiene varias funciones: Revela la identidad de una persona, proporciona la información necesaria sobre una persona o un objeto, describe un rol en un grupo y delimita un área específica dentro del contexto más amplio. Los nombres también tienen una función performativa en el sentido de que pueden inspirar un compromiso de acción. Así lo expresaron los participantes del último Capítulo General cuando escribieron: “Arnoldo nos dio un nombre apropiado para nuestra congregación - Sociedad del Verbo Divino, y apreciamos este nombre. Nuestro nombre es nuestra misión. Este nombre nos desafía hoy a hacer nuestra tarea. Estamos invitados a estar en contacto con nuestras experiencias de vida y a enraizarnos en la Palabra de hoy, que se manifiesta en diversas formas, lugares, personas y realidades”. (2018 CG #53)

En la Declaración del Capítulo, después de cada conjunto de compromisos, hay dos preguntas: ¿A qué más nos comprometemos? ¿Cómo llevaremos a cabo estos compromisos? Estas preguntas tienen el propósito de provocar una mayor reflexión, debate y acción por parte de los cohermanos, las comunidades y las PRM. Creemos que tomarnos en serio estas cuestiones a nivel personal, comunitario y provincial, nos ayudará a mantener vivo el proceso de renovación y transformación que ha llevado a nuestra Congregación a su 18º Capítulo General y que continúa inspirando a nuestros miembros y socios misioneros en todo el mundo.

Esperamos que la renovación espiritual y el compromiso con la transformación de nuestra vida, misión y estructuras, especialmente nuestras estructuras mentales, nos ayuden a acercarnos cada vez más a lo que nuestro nombre ya prevé: Misioneros del Verbo Divino. Que la celebración del Adviento y de la Navidad, fiesta del Verbo hecho carne, nos inspire y transforme para ser discípulos misioneros arraigados en la Palabra y comprometidos con la misión de Cristo.

--- Padre Paulus Budi Kleden y el Equipo de Liderazgo

Publicado en el boletin "Arnoldus Nota" - Diciembre 2018