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Hay diferentes tipos de Hermanos. Algunos Hermanos son monjes y otros son maestros. Algunos hermanos trabajan en medicina y otros pintan o construyen casas para los pobres. Pero los Hermanos no pueden ser definidos por lo que hacemos; más bien, debemos ser definidos por quienes somos.

Un Hermano es lo que teológicamente se conoce como "laico" u hombre religioso. Estamos hablando, en otras palabras, de hombres que toman votos de pobreza, castidad y obediencia y que viven en comunidad pero sin ser ministros ordenados.

Muchas personas en la Iglesia Católica no son conscientes de que un hombre puede ser llamado a una vida de oración, comunidad y ministerio sin por ello ser sacerdote. Debido a la estructura jerárquica de la Iglesia y al papel muy visible del ministerio sacramental, todas las vocaciones para hombres tienden a ser pensadas en relación con el sacerdocio.

Esa falta de comprensión de la vocación del Hermano religioso se complica por el hecho de que los Hermanos han sido un grupo relativamente invisible dentro de la Iglesia e incluso en sus propias comunidades. Las razones de esta ocultación son muchas: las estructuras sociales, la teología, la política, e incluso la economía han jugado un papel.

Los hermanos que pertenecen a comunidades apostólicas han sido a menudo separados del laicado por la naturaleza de su ministerio o trabajo. Por ejemplo, los Hermanos que han sido maestros, enfermeros o misioneros han estado involucrados en actividades que a menudo están separadas de la vida parroquial. En las denominadas "comunidades mixtas", compuestas de sacerdotes, religiosos, seminaristas y hermanos, era común que los Hermanos gestionaran los asuntos domésticos, agrícolas y económicos de la comunidad. En este sentido, los Hermanos tuvieron mucho menos contacto con la gente y su contribución a su comunidad y la Iglesia tuvo lugar a menudo entre bastidores.

Pero la razón más significativa por la que los Hermanos han sido pasados por alto por la Iglesia en general es debido a su separación de dos de sus rasgos más visibles: la estructura jerárquica y el ministerio sacramental. Debido a esto, la conciencia de la vocación del Hermano ha sido casi totalmente eclipsada por los ministros ordenados, más conocidos en la Iglesia Católica. Los hermanos tienen diferentes estilos de oración y carismas, diferentes grados de interacción social, y poseen una amplia gama de habilidades, educación e intereses. Ellos pueden hacer muchas cosas, pero no pueden definirse por lo que hacen; más bien, deberíamos ser definidos por quienes somos.

Nuestra identidad como Hermanos emana de: 1. una vocación a la vida consagrada 2. nuestra profesión pública de los votos de pobreza, castidad y obediencia 3. nuestro llamado a la vida comunitaria que comienza con nuestros cohermanos religiosos pero que en definitiva incluye la totalidad de la familia humana.

Esperamos que nuestra reflexión ofrezca una idea más acabada de lo que significa ser un Hermano religioso en la Iglesia de hoy.

Boletín Hermanos SVD - Agosto 2017