Los Misioneros del Verbo Divino somos religiosos consagrados por los votos de pobreza evangélica, castidad consagrada y obediencia apostólica, que están inspirados en la vida y la persona de Jesús. La Espiritualidad SVD que hemos heredado de nuestro fundador San Arnoldo Janssen, es Trinitaria y misionera porque está enraizada en la comunión del Dios Uno y Trino que nos lleva a una participación en la misión de Cristo (Cap. Gral. XVI 2006 -1.1# 13).

En el transcurso del último 18º Capítulo General de nuestra Congregación, hubo una experiencia extraordinaria de discernimiento personal y comunitario, basada en la Palabra de Dios. Reflexionar sobre la Palabra de Dios nos hizo conscientes de que nuestro nombre es nuestra misión.    Ahora, continúa el proceso de renovación y transformación. El espíritu de discernimiento y apertura experimentado durante el capítulo permanecerá para animarnos en los próximos años. Como se mencionó en la declaración del Capítulo, el proceso de renovación y transformación podría ser por un proceso largo, lento y doloroso. Es difícil, porque esto nos llevará a cuestionar muchas de nuestras actitudes básicas a nivel personal y comunitario. Invitamos a todos, a tomar en serio el desafío que el Capitulo nos lanzó de lograr una renovación espiritual y una transformación de nuestra misión.

El Hermano Alfonso Berger svd, nos ha enviado este artículo, escrito por un claretiano colombiano, Gonzalo M. de la Torre Guerrero, que ejerce la docencia en Sagrada Escritura en Quibdó, Colombia. A pesar de su extensión, el articulo puede ser fuente de inspiración para nuestro trabajo misionero, en particular, cuando tratamos con personas de otras culturas.

La noción de “Missio Dei” implica para nosotros, Misioneros del Verbo Divino, cuatro conversiones necesarias en lo que se refiere a nuestro estilo de vida y misión. Para cada una de estas cuatro conversiones, el P. Antonio Pernia intenta indicarnos el desafío principal y los recursos con los que contamos, como religiosos-misioneros, para responder a estos desafíos.

¿Qué significa en realidad "actividad misionera" en los tiempos que corren? Sabemos que nuestra misión como seguidores de la Palabra de Dios significa dar testimonio del amor de Dios y del Reino de Dios proclamado por Jesús. Pero, ¿cómo ofrecer este testimonio de una manera coherente en nuestro contexto contemporáneo?

La oración es el punto de apoyo de nuestra vida misionera y los sacrificios diarios, el alma de nuestra acción pastoral. Ambos constituyen el principio indispensable para una vida misionera fructífera porque nos permiten actuar en sintonía con el plan de Dios.

Queremos compartir algunas reflexiones sobre cómo ser mejores protagonistas en el desarrollo del sistema económico mundial, para servir a las necesidades de todos y de cada uno, especialmente de aquellos que están en situaciones de riesgo. Haremos estas reflexiones en términos de solidaridad, transparencia y rendición de cuentas.