Why not payday loans Can I repay the loan early
PanamZone

Afro-descendientes en Colombia


La ciudad de Bogotá tiene unos siete millones de habitantes, de los cuáles se considera que un millón, son afro-descendientes. También hay regiones del país con una densa población afro, como es el caso de la zona del Atrato. Cualquiera sea el lugar, la vida de los afro-descendientes, se prolonga en un drama de exclusión social, pobreza, marginalidad y falta de oportunidades. Emigdio Cuesta svd, es uno de los religiosos que comenzó hace unos años, una pastoral específica para afro-descendientes, ofreciéndoles no solo las conocidas eucaristías afro-colombianas sino también espacios de encuentro y recreación de sus valores étnicos y culturales para reforzar el sentimiento de pertenencia a un pueblo y una comunidad afro. Emigdio nos explica las razones de su apostolado:

"El punto de partida es un argumento bíblico: el pueblo afro-americano se parece al pueblo de Israel porque ha vivido una experiencia similar de desarraigo y sufrimiento. Es un pueblo que clama por liberación después de las situaciones que ha vivido y aún hoy vive. Es un pueblo pobre y marginado, que vive en zonas apartadas. Los que lo dirigen, carecen a menudo de conciencia étnica y de la voluntad necesaria para construir una hermandad integradora. Y aunque llevamos mucho tiempo hablando de esta situación en nuestro continente, tanto en el hemisferio norte como sur, seguimos negándonos a enfrentar el problema.  En todo esto, mi pueblo se parece mucho al pueblo de Israel.

El otro argumento es histórico: el mundo tiene una deuda con el pueblo afro- descendiente porque la pobreza del continente africano ha sido provocada y lo es aún hoy, por los intereses de las grandes potencias. Los afro-descendientes actuales son descendientes de esclavos y fueron traídos en condiciones de esclavitud y me parece que estamos hablando de una deuda no saldada ya que la marginalidad y la pobreza actual de los afro-descendientes son las secuelas del trato que recibieron nuestros primeros ancestros que llegaron a estas tierras. No somos pobres porque queramos ser pobres, sino más bien por esas heridas que han marcado nuestra historia.

La Iglesia también ha ignorado esta temática. A pesar de haber optado por los pobres en modo general, le ha faltado una opción clara y definida por los afro-descendientes del continente. Recientemente el documento de Aparecida ha retomado el tema. “Pobre” y “Afro” no son sinónimos como a veces se ha querido hacer crecer. Por eso, creo firmemente en la necesidad de construir nuevos esquemas. No solo estamos hablando de un pueblo, sino de un pueblo marginado y oprimido históricamente, por lo tanto hay que implementar nuevos y creativos métodos sanadores. Personalmente y como respuesta a nivel de Iglesia, creo que deberíamos atender a este pueblo primeramente en todas sus necesidades de liberación: crear espacios e infraestructuras donde el pueblo afro-americano se pueda sentir acogido y cuando digo acogido quiero decir amado. Instaurar pequeños mecanismos para ir eliminando paulatinamente de la sociedad toda forma de racismo y exclusión, toda forma de no consideración del otro como un hermano o hermana.

Una autoestima más elevada

Hay también una problemática interna en nosotros mismos, los afro descendientes, porque durante todos estos años, nos hemos acostumbrado tanto a esa imagen negativa que otros tienen de nosotros, que tenemos una autoestima sumamente baja.  Tenemos que mejorar nuestra autoestima a partir del reconocimiento de valores que hemos aportado a la vida, la cultura y la fe continental. En todos los países americanos, hay elementos que son de origen afro, pero que no siempre han sido reconocidos como tales. En Colombia, Perú, Venezuela, algunas construcciones son tipos de construcciones afro que han sido gestadas y construidas por nuestra fuerza e imaginación. Cartagena misma fue construida por esclavos.  El pueblo afro-americano es, en su mayoría, un pueblo de tradición cristiana. Pero, al mismo tiempo hemos hecho toda una reinterpretación del cristianismo, manteniendo vivas algunas de las catequesis que hemos recibido de nuestros antepasados. También en los cantos, ritos fúnebres y en el mismo rito de bautismo, hemos hecho un sincretismo que fue enriquecedor para el mismo cristianismo.

La necesidad de un auto-reconocimiento

A mi modo de ver, la cuestión de los afro-descendientes pasa más por una cuestión de auto-reconocimiento, que va ya más allá de la pigmentación. A veces preferimos quedar mezclados con el montón y decir que somos mestizos para guardar un cierto anonimato y no plantearnos la cuestión de nuestra verdadera identidad. Nos cuesta auto identificarnos como lo que realmente somos. Sin embargo se pueden notar mis verdaderas raíces, en mi historia, mi forma de ser y mi espiritualidad.    El problema es que nos han enseñado a potenciar todo lo que es euro americano y a negar todo lo que sea indígena o afro!   Pero algún día, los pueblos reconocerán y se enriquecerán con los aportes considerables que hemos hecho. Y esto nos llevará a una nueva manera de ser, de vivir y de interrelacionarnos. A partir de Aparecida, éste podría ser un nuevo desafío misional para nosotros, verbitas en América, una tarea muy en consonancia con el Verbo Divino y con el diálogo profético.

Emigdio Cuesta SVD
contacto:  Esta dirección electrónica esta protegida contra spambots. Es necesario activar Javascript para visualizarla
Banner
Banner
Banner
Banner
Banner
Visitas al sitio
mod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_countermod_vvisit_counter
Tenemos 10 invitados conectado
  • Español(Spanish Formal International)
  • English (United Kingdom)
  • Português (Brasil)